La pregunta parece perniciosa, pero es reveladora. ¿Vivirías una y otra vez tu vida tal como es ahora misma? Si la respuesta es no, tienes algo que cambiar. Y ese algo es, precisamente, lo que Frankl nos presenta con su frase: vivir como si fuera tu segunda vez y ya te hubieras equivocado. Porque así, quizá, pierdas el miedo al fracaso y puedas abrazar la libertad.