Así, han descubierto que los ácidos grasos de cadena media de la dieta tienen un efecto positivo sobre ciertas bacterias intestinales, que proliferan y reducen la inflamación; en un modelo intestinal artificial, los investigadores han tratado las heces de los pacientes con la fórmula, adaptando así el microbioma.
Es por ello por lo que ahora los científicos están llevando a cabo un estudio clínico para investigar si este mecanismo también funciona en humanos, teniendo como objetivo mantener el estado libre de inflamación durante el mayor tiempo posible, para lo que están utilizando la transferencia de microbioma fecal, comúnmente denominada ‘trasplante fecal’, después de una terapia dietética.