Uno de los descansos digestivos más poderosos es el que puedes realizar cada noche. No cenando tarde y evitando picar por la noche se puede llevar a cabo un ayuno de 12 a 14 horas, ideal para activar la autofagia y favorecer la quema de grasa.

De hecho, comer tarde se asocia con más obesidad, peor control glucémico y mayor riesgo cardiovascular. Este descanso nocturno prolongado también favorece la reparación celular y potencia la función del sistema inmunitario, entre otros procesos beneficiosos.