Cada vez somos más conscientes de que la cantidad de ejercicio que hagamos de forma regular va a determinar con qué calidad de vida vamos a vivir en los próximos años. Especialmente en lo referente al los ejercicios de fuerza, que nos ayudan a mantener las fibras musculares rápidas, que son las que nos permitirán levantarnos y sentarnos con agilidad, tener velocidad de reacción ante un tropiezo y realizar movimientos rápidos, entre otras funciones. En definitiva, ser más independientes en la tercera edad.