Hoy me desperté sintiendo con fuerza que la Vida
se colaba indomable e impertérrita por las rendijas
de las compuertas amuralladas de mi Alma…

Arrolladora, sin ningún pudor, cómplice y cantarina,
me acogió en su seno, tierna como una madre,
me sostuvo firme, me reconoció y me empujó adelante…

La miré de frente y pedí llenar de certezas mis temores,
le ofrecí gratitud, sonrisas y bondad compasiva,
me devolvió convicción, ilusiones y enseñanzas…

Me propuso renunciar a querer controlarla en todo,
me sugirió tener fe en el camino aún siendo duro o difícil
y me aconsejó confiar en ella, aunque a veces duela…

Me instó también a no acomodarme en mis costumbres,
a disfrutar de continuo amando cualquier cosa que hago,
a reinventarme y renacer cada día viviendo en ahoras …

Me recordó que estar feliz es un proceso de actitud interior.
Al final me confesó que ella siempre está ahí porque ELLA ES.
Y me dijo: “No luches conmigo, sólo Déjame Pasar y Ser”…

Dra. Pilar Morán

P.D.
La Vida nos recorre, nos impregna
y nos habita por dentro en silencio…

Y TÚ…, ¿Respiras con ella a pulmón o la peleas…?

Respirando…

por Pilar Morán Viesca | Reflexiones