Para evaluar y trabajar esta capacidad, Attia recomienda realizar lo que se conoce como la caminata del granjero, que consiste básicamente en caminar cargando pesas o mancuernas en las manos. Según el doctor, esta es una «forma de actividad muy importante para una mujer». El objetivo es que la carga esté repartida entre ambas manos. Así, por ejemplo, si el objetivo son 38 kg, se deben repartir 19 kg en cada una.

Superar este test implica una seguridad estadística sobre el futuro funcional de la persona. «Significa que estamos muy seguros de que, para cuando esté en su última década de vida, tendrá la fuerza necesaria para abrir un frasco, por ejemplo, y hacer el tipo de cosas que creemos que realmente importan a la gente», explica el dr. Attia.