No siempre podemos caernos bien a nosotros mismos. De hecho, lo ideal es tener la capacidad de señalarnos los fallos cuando toca. Que haya momentos en los que nos digamos, “no me caes del todo bien ahora mismo”, porque eso también nos puede ayudar a crecer.

Pero más allá de los juicios que podamos hacer de nuestra actitud y comportamiento, hay algo esencial que no debe cambiar nunca. Y es que debemos amarnos, tratarnos con compasión.

Para empezar porque si no lo haces tú, no lo va a hacer nadie. Decía Brené Brown, “nuestro sentido de pertenencia nunca puede ser mayor que nuestro nivel de autoaceptación”. Solo aceptándote a ti mismo, puedes conseguir que los demás te acepten. Porque para que el amor surja, se necesita vulnerabilidad. Y para ser vulnerables, necesitamos ser auténticos. Para ser auténticos, tenemos que querernos a nosotras mismos. Es un camino inevitable.