Se trata de una expresión latina que podríamos traducir como “pienso, luego existo”, entendiendo este ‘luego’ como un “por tanto”. Es decir, “pienso, y, por tanto, existo”.

“Si uno piensa, es que existe”, concluyó el filósofo. Esta era una realidad indiscutible. Podemos debatir sobre si existe Dios, sobre si el cielo es azul o en realidad es un efecto que produce la estructura de nuestro ojo, incluso podemos discutir sobre si la tierra es redonda. Pero es indiscutible: si piensas, existes. Te escuchas en tu cabeza, te percibes.